Virus
de la Mancha Anular
del Papayo (VMAP)
La
mancha anular del papayo es una de las enfermedades más destructivas
que se presentan en el cultivo de papaya a nivel mundial. Esta enfermedad
puede causar pérdidas en la producción de entre un 5%
a un 100%, dependiendo de la edad en que la planta es infectada.
La enfermedad
es causada por el virus de la mancha anular del papayo (VMAP), el
cual pertenece al grupo de los potyvirus, no se transmite por semilla
y es transmitido de plantas infectadas de papaya o plantas huéspedes
a plantas sanas a través de insectos chupadores del grupo de
los áfidos, siendo los más frecuentes: Myzus persicae,
Aphis gossypii, A. neeri, A. citricola
y A. spiraecola.
El virus
es transmitido de forma no persistente, es decir no requiere de un
periodo de incubación para ser transmitido, una vez adquirido
por el insecto puede ser inoculado inmediatamente.
Hay dos
tipos de virus reconocidos: VMAP-p y VMAP-w, el primero ataca a las
papayas y a cultivos de la familia cucurbitáceas (calabaza,
pepino, melón, etc.) y el segundo solamente a las cucurbitáceas.
Los síntomas
iniciales de la enfermedad son variables, normalmente las hojas del
tercio superior de la planta presentan un mosaico amarillo de la lámina
foliar y vetas aceitosas de un color verde obscuro sobre el tallo
y peciolo de las hojas más jóvenes, estas manchas aparecen
en forma de anillo en frutos y flores y pueden llegar a ser observadas
incluso sin tener síntomas en las hojas. Las hojas a menudo
presentan una apariencia filamentosa conocida como mano de chango,
que es causada por la extrema reducción de la lámina
foliar, otro síntoma puede ser la aparición de la hoja
bandera amarilla, mientras el resto de las hojas permanece verde.
A medida
que la enfermedad progresa hay poco desarrollo de las hojas y la planta
en general, y en los frutos se observa la aparición de chichones
irregulares, desarrollo anormal y menor cantidad de frutos cuajados.
Es muy notorio la disminución del rendimiento y de los grados
brix en comparación con las frutas sanas.
Las plantas
de todas las edades son susceptibles, las plantas que se infectan
en etapas muy jóvenes nunca llegan a producir frutos, pero
es muy raro que mueran.
Generalmente
los síntomas aparecen dos o tres semanas después de
la inoculación, cabe hacer notar que temperaturas debajo de
los 20 grados centígrados favorecen el desarrollo de la enfermedad.
Medidas de Control
Debido a que no existen hasta la fecha productos químicos que
puedan desactivar los virus y eliminarlos, y a que no se transmite
el virus por medio de la semilla, es necesario tomar una serie de
medidas preventivas que nos permitan el control de vectores (áfidos)
y por lo tanto la no diseminación de la enfermedad:
- La
infección primaria de la huerta se disminuye a medida que
la distancia con otras huertas infectadas aumenta, por lo que es
recomendable sembrar a más de 1500 metros de estas huertas.
- También
se debe sembrar alejado de cultivos de hortaliza, particularmente
de cucurbitáceas y de solanáceas.
- En
el vivero se sugiere proteger las plántulas con mallas antiáfidas,
y no realizar el almácigo cerca de huertas de papayas en
producción y de hortalizas.
- Se
deben conocer los picos de población de insectos vectores
de la enfermedad en la zona, con el fin de programar el almácigo
y el transplante en la época donde la fluctuación
poblacional sea baja, lo que nos permitirá reducir los riesgos
de contagio en las primeras etapas del cultivo.
- Evitar
las siembras escalonadas, es decir no iniciar siembras nuevas junto
a cultivos en producción.
- Eliminar
plantas silvestres de papaya, o plantas aisladas de papaya que se
encuentren en los alrededores (en un radio de 1.5 a 2 kilómetros
como mínimo).
- Se
deben utilizar poblaciones de más de 2,500 plantas por hectárea,
con la finalidad de ir eliminando las plantas que presenten los
síntomas de la enfermedad, y de esta manera prevenir el contagio,
buscando llegar al momento de cosecha con una población adecuada
para obtener buenos rendimientos (alrededor de 2000 plantas).
- Establecimiento
de barreras vivas: La Jamaica alrededor de la huerta, ya que por
su coloración sirve como repelente y de maíz o sorgo
intercalados, ya que son mas atractivos para los insectos vectores
que la papaya y al alimentarse limpien el estilete de partículas
vírales. Estas barreras pueden ser tratadas con insecticidas
residuales sistémicos para combatir a los áfidos en
forma preventiva.
- Eliminación
de las plantas con síntomas visuales del virus tan pronto
vayan apareciendo, éstas se deben de sacar de la huerta.
La extracción de plantas infectadas debe ser una labor diaria,
con el objeto de evitar la propagación de la enfermedad en
todo el cultivo.
- Establecer
trampas amarillas (hojas de plástico de 1.0 x 0.50 metros)
bañadas con una capa ligera de grasa, pegamento agrícola
o Biotac ®, por ambos lados. La altura de las trampas debe ser
ligeramente mayor a la altura de las plantas y separadas entre si
por unos 10 a 15 metros y cada 3 o 4 hileras. El color amarillo
es muy atractivo para los insectos, quedando atrapados por la sustancia
que las cubre.
- Es
importante mantener la huerta y sus alrededores libre de malas hierbas,
ya que por lo general éstas son hospederas de insectos dañinos
para el cultivo.
- Realizar
aplicaciones de aceites minerales del 1% al 2% junto con un surfactante
cada 8 a 15 días. Los aceites actúan asfixiando las
formas vivas de las plagas como huevecillos, ninfas y larvas de
insectos, manteniendo bajas poblaciones de las mismas.
Siguiendo estas medidas preventivas, el productor podrá convivir
con el problema, llegando a cosecha con una buena población,
lo que le permitirá alcanzar buenos rendimientos.